Enero 16, 2008

El caso del cese del capataz de Montesión

El hecho de que el capataz de Montesión haya sido destituido por el sencillo hecho de permitir que dos mujeres ensayasen con la cuadrilla de costaleros no puede tomarse a la ligera, ni como una muestra de exageración sevillana de lo que no debería haber pasado de la categoría de anécdota. En consecuencia, no puedo estar en más desacuerdo con Carlos Colón, a quien aprecio mucho y leo habitualmente.

La igualdad entre los hombres y las mujeres se ha jugado en dos planos, que parecen tener relación y que muchas veces van por caminos diferentes. El primero es el de los textos legales y el segundo es el de las cosas cotidianas, el de la igualdad material. El un lugar común decir que las leyes van detrás de la sociedad y normalmente esto es verdadero menos cuando hablamos de los derechos fundamentales y las libertades públicas.

En el terreno de los derechos y las libertades los textos constitucionales y legales suelen abrir camino a la sociedad, propiciando cambios que no se darían con el amparo de normas permisivas u omisivas. La igualdad no es una cuestión de cosas más importantes y menos importantes. La igualdad debe tocar a todos los aspecto de nuestro ser humano y, por ello, debe alcanzar incluso a las hermandades de penitencia de Sevilla.

Recuerdo aún cuando se decía que una mujer que quisiera trabajar fuera de su casa era capricho y que eso no era igualdad; después se sostenía que el hecho que una mujer quisiera ingresar en la policía nada tenía que ver con la igualdad; mas recientemente que el Estado deba tener medios para atender a los niños y a los dependientes era independiente de la igualdad.

Y es que nada gusta más a los denegadores de los derechos que bonitas leyes con pulidas proclamaciones para que la realidad no cambie. Carlos Colón consideraba desmesurada la intervención del Instituto Andaluz de la Mujer en esta polémica. No puedo estar de acuerdo en que sea desmesurada porque se juega algo muy importante: la igualdad de las mujeres con los hombres en el ejercicio de su derecho a la libertad religiosa.

Habrá quien se quiera agarrar a que se trata de normas propias de la Iglesia. Nada más. La suprema norma jurídica de la Iglesia Católica es el Código de Derecho Canónico que dice, en su canon 208. Incluso, de haber privilegio o dispensa que no lo hay, tienen que ser interpretadas restrictivamente en virtud del canon 36.1 en cuanto lesionaría los derechos de los fieles.

La igualdad hay que ganarla en todas las facetas de la vida, y entre estas, las hermandades de nuestra tierra. Nada, ni humano ni divino, justifica la discriminación de las mujeres y decisiones injustificables como ésta lo que debe es incentivar el debate y animar la lucha por la igualdad en las cofradías.

A nadie le escandaliza que en las hermandades no haya igualdad. A nadie le llama la atención que haya hermanos de a pie, capiroteros o hermanos anónimos que nada tienen que decir, mientras que haya otros que parecen predestinados a la dirección de la corporación cofrade.

Mirar para otro lado, como ha hecho el Vicario, es sancionar este despropósito. Hay una asimetría de tratamiento con el caso de “San Esteban”. Las peleas y disputas entre costaleros y Junta de Gobierno son causas para mandar un interventor a la hermandad, en cambio, la discriminación de unas mujeres es causa de respaldo a la Junta de Gobierno de otra hermandad. ¿Es éste el aprecio a la dignidad humana del que habla la Iglesia?

Diciembre 31, 2007

Ataque a la democracia cofrade en San Esteban

El Vicario para las cofradías y hermandades en Sevilla, con el acuerdo del Arzobispo, Cardenal Amigo, ha decidido nombrar un “comisariado” para la Hermandad de San Esteban.

Los problemas que se estaban dando en San Esteban eran del dominio público desde hace unos meses, con episodios poco edificantes. Pero esto parece que no es lo que ha movido la actuación de las autoridades eclesiásticas, sino la no aprobación del presupuesto y las cuentas por parte de los hermanos de esta corporación.

La decisión del Vicario es un atentado directo contra la “democracia cofrade”, si es que ésta existe o las dejan existir. Podía haber intervenido antes, cuando se rumoreaba jaleos de los gordos. Lo que no es de recibo es que su decisión esté causada porque los hermanos rechazasen los presupuestos y las cuentas que presentaba la Junta de Gobierno.

Lo que sí debería haber hecho el Vicario es hacer dimitir a la Junta, y a su Hermano Mayor, que se convocasen elecciones y, después, “el que se mueva no sale en la foto”.

Diciembre 27, 2007

Guitarreros delante de la Inmaculada

La víspera de La Inmaculada vi una procesión con la imagen de la que creo que era la imagen del Postigo (La Limpia y Pura) por la calle Tetuán. La Banda del Sol abría una procesión poco organizada y que competía con el horario comercial de esa calle a última hora de la tarde.

Por un lateral fui avanzando hasta el comercio al que me dirigía y llegado a un punto (intersección con la calle Rioja), dada la cantidad de personas que había agolpada, decidí parar y esperar que pasase la procesión. Algunos de los integrantes del cortejo llevaban una especie de pañoleta blanca con un logotipo que yo desconocí y que posteriormente averigüé que era el de la Archidiócesis de Sevilla.

Llegó la imagen y unos cantos nada angelicales comenzaron a emitirse desde la cabecera y es que una serie de guitarreros y señoritas de pelo rubio de pechas bien planchado habían sustituido a la banda para que se les oyera poco lo mal que cantaban unas canciones que nadie conocía.

No soy dogmático, pero a mí una buena banda me “entona” más, y lo que desde luego sí que creo que no es cuestionable es que si alguien va a ser un acompañamiento musical a una imagen, del tipo que sea, lo menos que tiene que hacer es hacerlo bien y no de cualquier manera.

Noviembre 10, 2007

Tipología de las Hermandades

Tipología de las Hermandadesde la Semana Santa de Sevilla
Hermandades de Negro Estas hermandades son aquéllas que hacen del rigor penitencial una de sus señas de identidad. El rigor se concreta en el orden de sus filas, la ausencia de música en algunos de sus pasos, los cirios al cuadril, la alta proporción de penitentes y las túnicas negras de ruán y cola.
Hermandades de Capa Las capas son una invención de Juan Manuel Rodríguez Ojeda y la primera hermandad en vestirla fue la Hermandad de la Esperanza Macarena. Se caracterizan por cierto relajo procesional, con música, cirios bajos, poca proporción de penitentes y túnicas de varios colores, aunque predominan los elementos blancos.
Tipo intermedio Hay hermandades que comparten los elementos caracterizadores de ambas categorías, tomando unos y excluyendo otros. Hay un buen número de hermandades que no son de capa, pero sí tienen música o su silencio procesional es menos intenso que en las negro.
Hermandades del Centro y Hermandades de Barrio El problema radica en definir qué es el Centro de Sevilla. Una definición genérica del “Centro” incluiría a todo el entramado urbano que se encontraba dentro de las antiguas murallas, lo que ahora es la ronda histórica, aunque esto plantea problemas. Por cuestión de metros la Macarena sería una hermandad del centro y todos consideramos que es de barrio. Incluso podríamos encontrar más problemas, ya que el propio centro está dividido en barrios y collaciones diversas. Lo cual, llevado a sus máximas consecuencias, provocaría que prácticamente no hubiera ninguna hermandad del centro, excepto las que hasta hace unos años residenciaban en la Iglesia del Salvador o las que se encuentran en la Iglesia de la Encarnación.
Hermandades Románticas A este tipo de hermandades le dediqué bastantes líneas en mi primer archivo de diario personal. Una característica definitoria es mantener la imagen de la Semana Santa del pasado siglo, como si no hubiera pasado el tiempo.
Hermandades Macarenas La Hermandad de la Esperanza Macarena es uno de las más importantes de la Semana Santa de Sevilla. Ha sido modelo para algunas otras que surgieron posteriormente como la Redención o San Roque. Evidentemente no copian exactamente ni los modelos iconográficos ni las formas de la Hermandad de la Macarena, pero tienen fuertes elementos de inspiración esencialmente macarena, según la interpretación juanmanuelina.
Hermandades de Silencio Las hermandades de silencio son una clase particular de las hermandades de negro. Refuerzan los elementos propios de las hermandades de negro con la intención de intensificar el rigor penitencial, insistiendo en su silencio procesional y su falta de música de bandas o agrupaciones, aunque no excluyen, en algunos casos, la música de capilla.
Hermandades Sacramentales Las hermandades sacramentales surgieron en las diversas parroquias de la Ciudad con el fin de tener un culto especial de la Eucaristía. Vivieron una época de esplendor, pero en la actualidad quedan muy pocas que sean estrictamente sacramentales, habiendo optado por la fusión con las hermandades de penitencia existentes en sus parroquias o barrios.
Hermandades de Gloria Esta denominación indica primariamente, desde la perspectiva sevillana, una carencia: el hecho de no ser hermandades de penitencia. Su culto es a imágenes que no tiene relación con los misterios pascuales. Normalmente son hermandades con poca cantidad de hermanos, aunque cada cual procesiona un día determinado.
Hermandades Trianeras Son las hermandades que pertenecen al barrio de Triana. Son una clase particular de la clase de hermandades de barrio. Tienen una serie de características en la forma de portar los pasos y en la configuración de la cofradía. Casos límite, porque ser una hermandad del otro lado del río no implica ser de Triana (Las Cigarreras) y la eterna duda de San Gonzalo (del Barrio de León).
Hermandades de Vísperas Este tipo de hermandades reflejan un nuevo fenómeno, de las dos últimas décadas. La enorme extensión de la Ciudad ha hecho que se formen hermandades en barrios periféricos, que por su distancia en un principio descartaron hacer estación de penitencia a la Catedral pero que ahora sí lo piden. De todas formas no todas las hermandades de vísperas son de barrios extremos de la Ciudad, ya que hay una del Centro, como es la del Carmen Doloroso.

Noviembre 10, 2007

Nuevas hermandades

La aparición de nuevas hermandades que quieren pertenecer plenamente a la Semana Santa, hermandades situadas en el extrarradio de la ciudad, lleva acaparando la información cofrade desde hace años. Esto no refleja otra cosa que se puede aprender con la lectura del Padrón Municipal, que el centro de la ciudad es un barrio muerto, con una población envejecida y que se queda desierto cuando los comercios cierran sus puertas. La contradicción aparece cuando miramos que el padrón cofrade representa otra realidad diferente, dado que la mayoría de las corporaciones tienen su sede en el centro de la ciudad y en sus aledaños. Las hermandades del centro forman sus cofradías con nazarenos de los barrios e impiden que las hermandades de estos barrios poblados se hagan fuertes y pueden pedir su lugar.

La Semana Santa, tal y como la entendemos hoy, nace en barrios tumultuosos y habitados, donde las imágenes eran cercanas a las personas, donde presidía la iglesia o parroquia por la que habían pasados los capítulos fundamentales de la vida de esos habitantes. Ahora esas imágenes se han quedado solas, ya no forman parte de la cotidianeidad, sino de lo extraordinario, de la visita “ad hoc”, del acto cofrade, de la salida procesional, ya no se vive junto a esas imágenes, han sido convertidos en piezas de museo, han sido “musealizadas” por las propias hermandades. Dejemos paso a las nuevas cofradías, incluso con el sacrificio de alguna de la existentes, pues las hay que llevan una existencia que puede calificarse de subsistencia, sacrificio que se puede operar por la vía menos traumática de la fusión.

Las hermandades y cofradías no son bienes en sí mismos, son instrumentos pastorales que han cuajado en determinadas iglesias locales como vehículos especiales para la transmisión del Evangelio. Los únicos actos de culto necesarios para la Iglesia son los sacramentos. Puesto que las hermandades y cofradías tienen un arraigo tan notorio en nuestra sociedad, incluso en la laica, es necesario que éstas se acomoden y se acerquen a los lugares donde habitan las personas a las que se dirigen. De lo contrario perderán el vínculo social y emocional que las sustenta.

Noviembre 10, 2007

Semana Santa en la radio

En la radio se da una perspectiva de la Semana Santa más holística en que la calle. Ésta es la conclusión cofrade que saco de la revisión de las grabaciones de “El Llamador” que he hecho esta semana. Creo que en el diario del pasado año ya lo puse, pero lo vuelvo a repetir. El espectador de la Semana Santa sevillana ve lo que sus ojos le permiten ver, es decir, un espacio concreto. La perspectiva de la radio, sin medio visual, es más holística porque no hay limitaciones espaciales: se pueden hacer recorridos de todos los puntos en un minuto, que no son posibles en la calle. En consecuencia, la perspectiva y el concepto de la Semana Santa radiofónica es unitario y no individual, aunque no deja de ser subjetivo o más subjetivo aún que lo individual, porque son dos interpretaciones las que forman las perspectivas.

Noviembre 10, 2007

La Hermandad de Pasión

La Hermandad de Pasión es una de las hermandades señeras de la Semana Santa de Sevilla. Esta hermandad, a la que pertenezco, está viviendo un periodo realmente problemático y la Junta de Gobierno no endereza la situación. La restauración precipitada, por el derrumbe parcial de la Iglesia del Salvador y el traslado consecuente con otros lugares para realizar su salida procesional, ha provocado no sólo el lógico desajuste de la hermandad, al verse traslada de su “sede”, sino que ha hecho de la Hermandad de Pasión el centro de todos los mentideros cofrades de la ciudad. Entre todas las opciones barajadas creo que la mejor no es volver a la Iglesia que abandonamos, sino a la Iglesia de San Luis de los Franceses, que ocuparía en exclusiva y sería muy cercano a una sede propia.

Pasión confunde asuntos que son diferentes, como es la seriedad y las manías capillitas. El estilo de la Hermandad es conocido por todos y una hermandad tiene que ser fiel a su estilo. Seriedad no es impedir que los medios de comunicación tengan una ubicación adecuada para llevar a los que les oyen la salida procesional, consecuencia de lo cual la cofradía no pasa a través de las ondas; seriedad no es correr todo lo que se pueda hasta llegar a la entrada, impidiendo a muchos ver las imágenes; seriedad no es comprimir a los nazarenos en la capillita de “Las Misericordias” sin ninguna ventilación, haciéndoles sudar y cargando el ambiente de humedad (algo que perjudica también a las imágenes).

El nazareno es una figura olvidada en nuestra Semana Santa. El número de nazarenos en algunas cofradías es muy alto, en ocasiones excesivo, por lo que el discurrir de las procesiones se torna, en ocasiones excesivamente lento. La marcha de las procesiones no está causada por los muchos nazarenos, sino normalmente por el recreo, casi narcisistas de las cuadrillas de costaleros y de sus capataces. El Gran Poder, posiblemente la cofradía con más nazarenos, pasa en la mitad de tiempo que otras con la mitad de nazarenos. Cada cofradía tiene su estilo, no se puede obligar a todas a pasar como el Gran Poder, pero sí ha tener una cadencia regular en la procesión.

Decía que el nazareno es el gran olvidado porque nadie se acuerda de él, es el necesario tránsito entre paso y paso, casi molesto. Se exaltan a los capataces, a los costaleros, se tiene en cuenta a los dirigentes de las hermandades, pero la gran masa anónima que forma los desfiles procesionales es forzosamente ignorada. La mayoría de ellos, aunque su hermandad lo permita, no pueden ver los pasos en la calle, sólo al nazareno que llevan delante. Los nazarenos padecen los parones sin saber cuál es el motivo, son mandados sin ninguna explicación y se les revienta siguiendo determinados criterios de lucimiento. En muchas ocasiones no pueden ver los pasos ni siquiera antes de salir, son tratados como ganado. Un nazareno tiene la misma dignidad que cualquier otro miembro de la cofradía. Debe ser tenido en consideración.

24 de mayo de 2005

Noviembre 10, 2007

La hermandad romántica

La “O” puede ser considerada como prototipo de hermandad y cofradía romántica. He pensado sobre la categoría de “romántico” referido a las corporaciones de nuestra Semana Santa. “Lo romántico” es un concepto problemático en la propia historia de la literatura y de la estética, de hecho, en Historia de seis ideas estética, Tartakiewicz llega a reproducir veinticuatro definiciones diferentes de “romanticismo”, muchas de ellas contradictorias. “Romanticismo” es un concepto especialmente intuitivo y por ello creo que el modelo prototípico de conceptualización es el adecuado.

De toda la nómina de hermandades y cofradías la mayoría de los “capillitas” estarían de acuerdo en denominar “romántica” a la Hermandad de la “O”, por lo que conviene establecer las características de la hermandad romántica a partir de las de esta hermandad. ¿Y cuáles son las características de esta hermandad? Es una hermandad en la que las tradiciones se mantienen vivas en todos sus aspectos desde el siglo pasado (rezuma a siglo XIX); es una hermandad que, en las proporciones actuales de las cofradías, no procesiona con un número excesivo de nazarenos; la procesión se realiza de una forma ordenada, aunque lleva dos bandas de música, los pasos no se mueven al exacto ritmo de las marcha, sino que tienen un paso suficientemente autónomo; es una hermandad que es un referente porque guarda elementos que otras han perdido (singularmente en el barrio de Triana); es una hermandad discreta, no es de la hermandades cabecera de la semana santa ni de las que arrastra con número importante de personas ni posee una gran cantidad de hermanos y hermanas, prácticamente en buena parte de su recorrido transita en solitario.

Noviembre 10, 2007

Fragmentación procesional

Lo peor que puede pasar a una cofradía es que se fragmente durante su procesión. Las filas de nazarenos, unos detrás de los otros, con una mínima distancia intermedia, marcan la frontera entre la acción sagrada de la procesión y lo profano y ajeno del mundo.

Noviembre 10, 2007

La procesión como unidad hermenéutica

Las procesiones de la Semana Santa forman una unidad hermenéutica. Toda tiene un sentido único y no puede ser interpretada aisladamente. Mi iniciación en la Semana Santa fue en las sillas de la Avenida de la Constitución. Para nosotros lo importante no eran los pasos, que no comprendíamos, sino los nazarenos que nos daban cera o caramelos. Este interés tan infantil y tan poco cofrade me permitió ver la totalidad de las cofradías, comprobar que desde la cruz de guía hasta el último maniquetero del paso de Palio es una unidad. Las procesiones hay que verlas enteras porque sólo así se comprenden las imágenes. La espera hace desearlas, hace contemplarlas, hace disfrutarlas. Cada una de las insignias marca un camino. La solemnidad se acrecienta y se espera a los ciriales como indicadores inequívocos. Todo ello se pierde si sólo se busca los pasos.