El Capirotero

Adoro la Semana Santa pero no estoy metido en ella. De hecho, la vivo como un observador externo y cuando procesiono soy de los que coge su cirio y cuando termina, se va. Esto tan menospreciado por los “capilllitas” es una virtud para mí, porque no les tengo cerca y me permite ver las cosas desde una posición menos comprometida, en la que es más fácil señalar virtudes y defectos. ¿Qué aporto? Mi cuota de hermano en dos corporaciones, que no es poco, con el mínimo gasto que ocasiono.

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