Una de las novedades de la Semana Santa de 2008 ha sido que el Gran Poder ha salido con una “túnica de los cardos”. Los capillitas de alto nivel se han mostrado encantados, yo que no lo soy y quizá por eso, no me ha gustado nada.
La “túnica de los cardos” es un homenaje al recargamiento barroco, es rígida y le da rigidez al paso del Gran Poder. El Gran Poder se caracteriza por procesionar con un andar tan característico como reconocible; en ese andar es determinante el movimiento de la túnica, que ha sido hurtado por la rigidez de esta túnica bordada.
La Semana Santa de Sevilla es barroca y así nos gusta. Ello no quiere decir que haya que llevar el Barroco hasta sus últimas consecuencias y eliminar elementos plásticos importantes para fijar la mirada en la imagen y en lo que representa. Tanto cardo y tanto brillo hacía perder relevancia a la imagen del Gran Poder y eso no tiene sentido.