Nuevas instituciones se han sumado al debate sobre el cese del capataz de Montesión, entre ellas la del Defensor del Pueblo Andaluz, lo cual es de aplaudir. Ahora el Arzobispado se ha desdicho de lo que mantuvo ayer, visto el rechazo social que he producido la decisión de la corporación del Jueves Santo.
Es hora de evitar que un grupo de hermanos, por más que se llamen “Junta de Gobierno”, puedan tomar decisiones tan draconianas, ilegales y contrarias a los derechos fundamentales. Hay que desterrar esas normas internar para que estos personajes dejen de ampararse en ella. Readmitir al capataz de Montesión era una decisión que nunca debió tomarse, porque nunca debería haberse producido el cese.