Noviembre 10, 2007...9:54 pm

La procesión como unidad hermenéutica

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Las procesiones de la Semana Santa forman una unidad hermenéutica. Toda tiene un sentido único y no puede ser interpretada aisladamente. Mi iniciación en la Semana Santa fue en las sillas de la Avenida de la Constitución. Para nosotros lo importante no eran los pasos, que no comprendíamos, sino los nazarenos que nos daban cera o caramelos. Este interés tan infantil y tan poco cofrade me permitió ver la totalidad de las cofradías, comprobar que desde la cruz de guía hasta el último maniquetero del paso de Palio es una unidad. Las procesiones hay que verlas enteras porque sólo así se comprenden las imágenes. La espera hace desearlas, hace contemplarlas, hace disfrutarlas. Cada una de las insignias marca un camino. La solemnidad se acrecienta y se espera a los ciriales como indicadores inequívocos. Todo ello se pierde si sólo se busca los pasos.

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